17 de abril de 2017

Capítulo 96

Máximo llamo a la puerta de Lola que no había bajado a desayunar y una voz entre sollozos le indicó que pasara.

-          Lola ¿qué te pasa, por qué estas llorando?

-          Hola Máximo…. Por favor, llámame Lastrum – exclamó entre sollozos. Hoy me encuentro muy mal. Primero la muerte de Aram y ahora Trexa que se va ¿sabías que mi hijo tenía la edad de Aram cuando falleció?


-          ¿Quieres que demos un paseo y hablemos de ello? Yo ya he terminado mi turno y puedo quedarme a charlar un rato, si te apetece.

-          Gracias Máximo. Eres el angel de la guarda para todos nosotros.

-          Lastrum te propongo una cosa ¿qué te parece si bajamos al comedor, nos cogemos unos cafés, algo de comer y salimos al jardín a desayunar? Con el calor de los últimos días, el barro se ha secado y he visto al personal limpiando las mesas.

-           Sí, me parece buena idea. Tengo que sacar el dolor que llevo dentro y ahora, por fin, soy capaz de hablar de lo ocurrido. Por favor, coge tú el desayuno. Yo quiero pintarme un poco, no quiero que me vean así.

Mientras Máximo bajaba al comedor, Lastrum se maquillo para ocultar las ojeras de una noche de insomnio, cogió la cámara de fotos que guardó en el bolsito donde llevaba siempre el cuaderno y el bolígrafo donde iba apuntando las ideas para la novela que le surgían en los momentos de inspiración.

Cuando llego al jardín, Máximo ya estaba en una mesa con una bandeja con los cafés y unas tostadas.

-         Uhmm!!! Qué rico el café!! Como a mí me gusta, un gran vaso de café con la leche muy calentita y sin azúcar ¡qué buena memoria tienes Máximo!

-         Bueno, Lola…. uff perdona se me olvidaba, quise decir “Lastrum”, ¿qué le pasó a tu hijo?

-         Falleció en un accidente de tráfico, era el conductor. Estaba en una de esas discotecas de moda en Ibiza, “Amnesia” creo. La policía me dijo que el radar detectó el coche a 200 km/hora en la carretera. En una curva el coche se le fue y se estrelló con la mediana de la carretera, dando varias vueltas de campana. Murieron en el acto él y sus 4 amigos de la Universidad.

En la autopsia que les hicieron, detectaron que tenían restos de fármacos, alcohol y bebida energética. Cuando me lo dijeron, no me lo podía creer. Mi hijo, un buen estudiante, serio, responsable, que nunca había llegado borracho a casa…, salía con sus amigos de toda la vida… muy buenos niños.

Con el tiempo descubrí lo equivocada que estaba. Cuando se iba a Becerril a pasar el fin de semana a casa de su amigo Vicente, bajaban a Madrid y consumían drogas ¿cómo no me di cuenta? ¡Me siento tan culpable! Si hubiera prestado más atención a los detalles seguro que todavía estaría vivo.

Desde entonces he ido cayendo en un pozo cada vez más oscuro. Hace unos meses, cayó en mis manos un artículo de este hospital, hablaba de sus tratamientos innovadores y los buenos resultados que estaba dando en los pacientes, y decidí solicitar el ingreso voluntario.

La verdad es que durante estos meses y gracias al tratamiento de K-Thar-Sys y al grupo de compañeros me encuentro mejor. He recuperado las ganas de vivir, el dolor es cada vez más sorpotable. Los doctores me están ayudando a trasformar el sentimiento de culpabilidad. Todo iba bien… hasta la muerte de Aram.

-          Lastrum, no sabía nada. Lo siento muchísimo. Ha debido ser terrible…

La conversación quedó interrumpida bruscamente por un estruendo de mesas y gritos que provenía de la sala de lectura, donde se reunían todas las mañanas los pacientes de K-Thar-Sys para escribir. Máximo se disculpó, le dijo que iría más tarde a buscarla para seguir charlando y salió disparado. Cuando llegó, los doctores ya estaban allí, estaban intentando abrir la puerta. Se oía claramente a Rac-tac, Padawan y Perseo. Estaban peleándose por el final de novela. También se oía a Tacones Cercanos, Vestigium y Txiki intentando separarles.

Lastrum se levantó lentamente y se dirigió al despacho de los doctores en la 2ª planta. Tenía que aprovechar el bullicio que estaban armando sus compañeros. En eso quedaron, ahora no podía abandonar la operación aunque cada paso le supusiera un esfuerzo enorme.

Todo el personal estaba en la 1ª planta intentando abrir la sala, así que la 2ª planta estaba desierta. Rápidamente metió el código de seguridad que le había dado Vera Lu y la puerta se abrió. Se dirigió a  la mesa, cogió la llave que estaba en el primer cajón y abrió el armario de los expedientes. Fue fácil dar con el expediente de Aram. Lo abrió y empezó a hacer fotos de todos los papeles. Cuando acabó volvió a colocar todo en su sitio, cerró la puerta y se dirigió a su habitación. Guardó la cámara en el fondo del armario, debajo de la manta y se dirigió a la sala de lectura.

Cuando llego el caos era absoluto. Habían tirado la puerta abajo, y los médicos y el resto del personal estaban intentando poner un poco de orden y serenidad entre los pacientes. Estaban todos muy alterados. Lastrum entró y se situó al lado de la ventana donde todos sus compañeros pudieran verla, guiñó un ojo Padawan, y que poco a poco todos se fueron tranquilizando.

La operación había sido un éxito.


By Lastrum
Lastrum

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